miércoles, 12 de diciembre de 2012

El dolor del aprendizaje de la publicidad

dosensocial.com
Un caso que se expuso en un grupo de Facebook llamado Community Manager Colombia, me hizo reflexionar sobre la influencia de la academia y la formación profesional en el negocio de la publicidad. Es decir, a varios eventos a los que he asistido se resalta la labor que debe ejercer un gestor de comunidades, pero al momento de ponerlo en práctica pareciera que se nos olvida que los clientes pagan un precio muy alto para que hagamos un trabajo bien hecho.

En un país como Colombia donde la publicidad digital aún está en formación, lo mínimo que podemos hacer es que lo que se conoce se haga de la forma correcta, no conozco la primera profesión donde se toleren los errores. ¿O acaso el banquero puede equivocarse en unos cuantos números? o ¿Al policía se le perdona si se equivoca de culpable?

Nos pagan por trabajar, no por las equivocaciones que cometamos, entonces el cuento de somos humanos y nos podemos equivocar es la frase más acomodada que he escuchado, quizás por eso es que los errores se dejan pasar sin que nos cueste y debe costar. Digitar mal un contenido, le puede pasar a cualquiera, redactar erroneamente también, pero lo que es inadmisible es no revisar, eso demuestra lo mecánicos que somos.

Por supuesto, aprendemos todos los días, pero lo correcto sería que gastáramos los recursos educativos en la aplicación adecuada de estrategias de Social Media, no en enseñar a redactar o en mostrar cómo es que se debe revisar nuestro propio trabajo.

Se nos olvidó que nos pagan por hacer un trabajo bien hecho, esto no se trata de obras benéficas ni de compadecernos, los errores quizás sigan pasando, pero debemos ser enérgicos ante ellos, cuando el cliente nos contrata quiere resultados no procesos. 

Pero sucede que cuando no se tiene un cargo directivo lo que se espera es que un "simple" desacierto no cueste, pero la realidad es que para los directivos, entiéndase Project Manager, Director de cuenta, Social Media Manager, etcétera, es decir, los que ponen la cara al cliente un error si cuesta, algunas veces no dinero, pero si nombre y prestigio, algo que no tiene precio.

Cuando fui Community Manager, revisaba dos y hasta cuatro veces antes de postear algo, las respuestas que daba las leía muchas veces, miraba sentido de la oración, puntuación, si en verdad estaba ayudando a la persona, etcétera, supongo entonces que tantos cuidados dieron sus frutos y eso me tiene actualmente donde estoy hoy en día. No me daba margen al error y aunque sigo aprendiendo tengo como máxima que si no hago algo bien hecho mejor ni lo intento.

A un Community Manager no se le tiene porque enseñar a redactar, se supone que es lo mínimo que debe saber, pero aún así en la actualidad uno debe hacerlo, sigo sin entender porque se les debe inculcar el respeto por las entregas a tiempo, es lo mínimo, saber digitar un texto debería ir inmerso cuando uno aspira a cualquier profesión, pero una vez más descubrí que estaba equivocada.

Mi conclusión sobre esto es la siguiente: De los errores se aprende, pero no se pueden repetir siempre y menos ser visibles al cliente, por eso, la revisión constante es determinante, al exponer una equivocación no se está hundiendo a nadie, solo se está haciendo visible lo evidente. 

El riesgo que se debe correr cuando se entra a este negocio es que si te equivocas te expones y lo asumes, así de simple. En periodismo me enseñaron algo que jamás se me olvida: "La gente no quiere ver tus escritos desacertados, desea tener en sus manos historias, crónicas y reportajes que hablen perfectamente por si solos, la mayoría de veces no les interesa quién esté detrás, solo les importa su resultado".

Y pues así trabajo, soy mujer de resultados no de procesos.